| Lluvia de Febrero Llueve, las gotas salpican los cristales y a cada instante más imprecisa apareces, te he soñado a través de ellos y, casi como un reflejo, te encuentro esbozada cuando mi dedo repasa tu silueta. Ahora soy yo quien te dibuja, quien interpreta tu vidriado mar. Sabes cuánto espero, oyendo este silencio, que pintes tus labios al otro lado, que se revelen a los míos; ahora es un corazón: tú y yo, el agua, con el inconfesable propósito de otro lugar estratégico para mirarte, jugando a que mi mano te perfile en esta inacabable lluvia de un febrero que ya no me pertenece. |