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Catálogo de conciertos y desconciertos de la memoria.

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El gran momento


 
EL ANGEL CARACOL

Hay una vieja fábula oriental que cuenta la llegada de un caracol al cielo. El animalito había venido arrastrándose kilómetros y kilómetros desde la tierra, dejando un surco de baba por los caminos y perdiendo también trozos del alma por el esfuerzo. Y al llegar al mismo borde del pórtico del cielo, San Pedro le miró con compasión. Le acarició con la punta de su bastón y le preguntó:

«¿Qué vienes a buscar tú en el cielo, pequeño caracol?»

El animalito, levantando la cabeza con un orgullo que jamás se hubiera imaginado en él, respondió:

«Vengo a buscar la inmortalidad.»

Ahora San Pedro se echó a reír francamente, aunque con ternura. Y preguntó:

«¿La inmortalidad? Y ¿qué harás tú con la inmortalidad?»

«No te rías -dijo ahora airado el caracol-. ¿Acaso no soy yo también una criatura de Dios, como los arcángeles? ¡Sí, eso soy, el arcángel caracol!»

Ahora la risa de San Pedro se volvió un poco más malintencionada e irónica:  «¿Un arcángel eres tú? Los arcángeles llevan alas de oro, escudo de plata, espada flamígera, sandalias rojas. ¿Dónde están tus alas, tu escudo, tu espada y tus sandalias?»

El caracol volvió a levantar con orgullo su cabeza y respondió:  «Están dentro de mi caparazón. Duermen. Esperan.»

«Y ¿qué esperan, si puede saberse?», arguyó San Pedro.

 «Esperan el gran momento», respondió el molusco.

El portero del cielo, pensando que nuestro caracol se había vuelto loco de repente, insistió: «¿Qué gran momento?»

«Este», respondió el caracol, y al decirlo dio un gran salto y cruzó el dintel de la puerta del paraíso, del cual ya nunca pudieron echarle.


Nikos Kazantzakis
ha sido el mejor novelista griego de los últimos siglos y una de las mejores aportaciones de este país a la cultura contemporánea. Nació en Creta el 18 de febrero de 1883, se licenció en Derecho en Atenas, fue monje ortodoxo en el monte Athos, ministro de su país, defensor y seguidor de Nietzche, Buda, Lenin, Cristo... revolucionario, director de un departamento de la UNESCO. Grecia hizo lo imposible por evitar que le concedieran el Premio Nóbel de Literatura. Odiado y admirado con igual intensidad por conservadores y revolucionarios, fue un inconformista en busca de la verdad.


Esta  fábula, la recoge Kazantzakis en su obra "El pobre de Asís"
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F
Me has dejado interesado con este autor. En esta casa, además, se aprende. Por cierto, ¿el sanpedro es del cuadro de El Greco, no? Buen montaje amigo.
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F
APENDER AUNQUE SEA DE UN CARACOL... PENSAR SOLO COMO LO HIZO EL CARACOL, VOLUNTAD DE CARACOL PARA TODOS LOS BLOGEROS. UN AMIGO CARACOL.
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